Un golpe de timón en el orden mundial

Por Jonathan Zuloaga[1]

“In 1989, the political scientist said liberal democracy signalled ‘the end of history’. He looks at the nationalist politics now reshaping the west” Francis Fukuyama

Tras la victoria de Donald Trump en las elecciones del 8 de noviembre pasado la atención del mundo financiero y no financiero se ha centrado en los efectos que su gobierno puede tener no solamente en su país sino en las relaciones de este con el mundo desarrollado y emergente, en el ámbito comercial, diplomático y de seguridad.

Sin embargo para entender por qué un  personaje como Trump accedió al timón del país más poderoso del planeta, primero es necesario entender el contexto que vive el mundo occidental y el modelo liberal que lo ha regido en términos económicos y políticos.

Al respecto, en este texto les  comparto una síntesis del texto “US against the world? Trump’s America and the new global order”[2], de Fukuyama[3] en el cual se propone una causa para dicho cuestionamiento: el inicio de una nueva era caracterizada por el nacimiento del Nacionalismo Populista, cuyo posicionamiento como nuevo orden global marcaría una coyuntura tan relevante como la caída del muro de Berlín (1989).

Para el autor, el orden vigente, el estatus quo, ha tenido históricamente un efecto positivo, en la producción de bienes y servicios, intercambio comercial y libertades individuales, no es poca cosa; pero estas virtudes no se filtraron en las clases sociales más bajas, cuyo malestar se exacerbó después de la crisis del 2008 y la crisis posterior en Europa, en ambos casos por fallas en sistemas diseñados por élites, como el libre mercado financiero en EUA y políticas europeas de integración como el euro y la migración interna, mismas que colapsaron por shocks externos.

Al trasladar ese entorno al Estados Unidos de la actualidad, podemos entender cómo Trump convenció al electorado de su país de “hacerlo grande nuevamente” y “recuperarlo de las manos de inmigrantes”. Por otro lado, en el contexto político estadounidense, el partido demócrata, como izquierda, falló en representar a la clase trabajadora permitiendo que incluso personas educadas se adhirieran a la idea de recuperar su nación de las manos de distintas “minorías”.

“El mismo caso ocasionó el Brexit y la popularidad de gobiernos como los de Turquía y Rusia y están permeándose a países donde pronto se llevarán a cabo procesos electorales, como Francia”, señala Fukuyama.

En conclusión, según el análisis hecho por el autor, las consecuencias de Trump presidente son claras, dado que su postura es evidente: Nacionalista en política económica y en relaciones internacionales y diplomáticas (seguridad). Por lo cual, la posición hegemónica de EUA podría ser cuestionada por otros jugadores poderosos en el mundo, como China, si se cumplen las amenazas del millonario de romper pactos, contratos, tratados, etc., con efectos económicos similares a los de la crisis de 1930.

En el escenario más grave, EUA dejaría de simbolizar la “Democracia” en países con gobiernos autoritarios y corruptos alrededor del mundo, sin embargo se destaca que “todavía quedan dudas de si Trump mantendrá su postura desafiante o actuará como un hombre de negocios”.

“El riesgo para el mundo liberal proviene de los bastiones que este orden aún mantenía: EUA, el Reino Unido  y la Unión Europea donde la democracia se ha levantado contra los preceptos liberales que han permitido un mundo más abierto y tolerante. El cambio en el orden liberal debe basarse en escuchar las voces que buscan igualdad social e identidad. El nuevo orden llegó para quedarse.”

[1] Jonathan Zuloaga, el autor de esta síntesis es economista, con 7 años de experiencia como Asesor Macroeconómico y de Mercados en Columbus de México. Es aficionado de los Pumas de la U.N.A.M y estaba escuchando reggae durante la elaboración de este texto

[2] “US against the world? Trump’s America and the new global order”, 11 de noviembre 2016, Financial Times

[3] Politólogo estadounidense de origen japonés. Doctor en ciencias políticas por la Universidad de Harvard y catedrático de economía política internacional en la Universidad Johns Hopkins de Washington

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